Ana Collado Terapeuta Ana Collado Terapeuta Ana Collado Terapeuta
Ana Collado, psicóloga, terapeuta Gestalt en Retamar, Almería
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Dentro de las psicoterapias humanistas están tanto la Terapia Gestalt como el Análisis Bioenergético, que centran toda la atención en el momento inmediato de la existencia. El concepto tan manido del aquí y ahora como principio básico, y el rango de la experiencia y la exploración de sí (en sus distintos centros) en actitudes y en el tipo de relación interpersonal, forman parte esencial del encuentro, con la toma de conciencia o awareness, en el espacio físico, como entorno seguro para la terapia y reconociendo los procesos que ocurren en el cuerpo, para una comprensión integral de la historia de la persona. Pero con una lectura de las memorias biográficas, que quedan registradas en las células musculares, en el tejido conjuntivo, en las membranas, en las arterias, en los órganos internos… en nuestra forma física.

 

 

No quiero diferenciar ni buscar similitudes de ambos enfoques porque para mí hablan de lo mismo: aprender y atreverse a ser lo que uno es en el contacto privilegiado del encuentro y en el espacio que se convierte en algo sagrado, dado que es ahí donde terapeuta y paciente (o cliente) mantienen una relación de verdad, sin máscaras, sin dobles sentidos, en profundidad. Y la persona contacta consigo y se reconoce, se deja ver y tocar de alguna manera, en lo más importante y despierta o renace la fuerza de la vida en el organismo desvitalizado. La vitalidad conlleva la salud.

Ambas terapias complementarias, apuestan por un conocimiento profundo, creativo y libre en sus formas de abordamiento y en el descubrimiento de sí: lo espontáneo, lo inesperado, lo involuntario, lo inconsciente.

 

Ana Collado, psicóloga, terapeuta Gestalt en Retamar, Almería
La totalidad de la persona se tiene en cuenta como eje de diagnóstico, de proceso, de camino a seguir. Y, como la naturaleza humana es incompleta, el mismo organismo es el que va eligiendo, de una manera perfecta y organizada, equilibrar sus necesidades, de supervivencia y básicas o de crecimiento (psicológicas, fisiológicas, emocionales, energéticas, espirituales), según el orden adecuado. Es uno de los principios más interesantes y valiosos de ambas terapias, el de homeostasis o principio de autoregulación. Cuando estamos poco conectados con nosotros y poco conscientes o distraídos de nuestras verdaderas necesidades, no podemos organizarnos de ninguna manera. Lo más sencillo se convierte en un problema de alta complejidad, dilatando decisiones, bloqueando nuestra vida, nuestros centros, nuestro ser.

En cualquier situación, llevada a terapia, nos enfrentamos con nuestras mentiras, lo que nos llena o nos vacía, lo que abordamos o evitamos, las imitaciones a identidades falsas con o sin consciencia de ello, las des-responsabilidades, los mecanismos de defensa que, una vez fueron útiles y desde hace tiempo, nos bloquean el buen vivir, las dependencias y los apegos, los excesivos desapegos y miedos, las tensiones musculo-esqueléticas y cadenas que nos esclavizan y atan a dolores de cualquier índole, desarrollados a lo largo de nuestros años.

Por tanto, aprender a darse cuenta para desbloquear los nudos o quistes del carácter, mediante herramientas de trabajo corporal que se dirijan al despertar sensorial, emocional y energético, para salir de la ceguera y conducirse hacia su autoapoyo, es el camino de la autonomía. No es el terapeuta el que soluciona, sino el que se ofrece a acompañar, a contener, a asegurarse sin empujar ni frenar, en todo momento.

El respeto del propio ritmo, entonar y estar presente en un contacto genuino, real, de verdad, son pilares imprescindibles de los dos edificios de mi estilo de trabajo, la Gestalt y la Bioenergética.

El proceso de crecimiento personal tiene como propósito la vitalidad. Y estar vivo, sentirse vivo y actuar como ser vivo significa protagonizar la obra de arte que es ser uno mismo y dejar de lado observar desde las butacas e imaginar, para subir al escenario. Esto lleva directamente al estrellato, al brillo y poder personal, al sentimiento de capacidad, a sentir paz y plenitud, a la libertad y por ende, a la felicidad.

Para subir a ese escenario, el vínculo con el terapeuta es crucial. Sólo si hay una confianza y un vínculo honesto y seguro entre ambos, la persona se permitirá explorar su cuerpo, trabajar sus corazas y reparar daños, para hacerse una estructura nueva que lo enraíce, lo conecte a su corazón y al sentido profundo de su ser, del lugar que ocupa en el mundo, para abrirse a él.

Trabajo en el presente desde un lenguaje que va mucho más allá de lo verbal y lo cognitivo. El lenguaje del cuerpo es sutil y se nos revela mientras nos dejamos afectar por los movimientos que surgen, en trabajos corporales, en las emociones que escapan y se liberan, en expresiones varias que hablan de la verdadera historia de la persona. El desbloqueo de estas tensiones va desde la superficie a lo más profundo y siempre se dirige a liberar la vida del cuerpo, y de la totalidad.

Una vez que liberamos estas corazas, habitamos nuestro cuerpo, nos movemos hacia otro modelo sano de nosotros.

 

Ana Collado, Centro de Terapias psicocorporales Pisando Charcos.
Camino del Gallo, edif. La Plata 1, pta 6. 04131 Retamar, Almería. Tel 607 796 311
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